Por Gabriel Rubinstein
La devaluación del peso de meses recientes, le produjo al
BCRA beneficios: aumentó más el valor de sus reservas que el de sus pasivos. Con ello, el ya muy “destrozado” balance del
BCRA mejoró.
El Tesoro está “apurado” para que esas ganancias
“devengadas” se transformen en “caja”, obligando al BCRA emita dinero y se las
transfiera.
Es parte del mecanismo de lo que se llama “impuesto
inflacionario”: se emite dinero muy en exceso del que se desearía si la
inflación fuese baja; se desvaloriza ese dinero (inflación); también se devalúa
(a veces menos que la inflación, a veces
más); la gente entonces necesita tener mas dinero en sus bolsillos por que todo
es más caro; sin darse cuenta, al destinar más dinero al bolsillo debe consumir
menos, como si pagara un impuesto, y dale que va….la magia de la maquinita,
creando recursos para el Estado.
Pero….de ahora en
más, no será lo mismo. Para evitar un
nuevo desmadre (estilo diciembre-enero), lo “lógico” será que la devaluación
sea menor a la inflación, y sobre todo, menor a las tasas de interés.
Actualmente (al 28/02/2014), las reservas netas del BCRA (es
decir, las que son realmente del BCRA y no de los bancos o acreedores externos),
ascienden a u$s 16.000 millones a $7,88 (valor del dólar de esa fecha),
equivalen a $126.051 millones. A su vez, los Pasivos que devengan interés ascienden a $168.174 millones. De estos, $18.786
millones corresponden a Pases, y $149.388 millones a Lebac.
Un set “razonable” de valores anuales para los meses
venideros, podría ser, p.ej: devaluación del 20%, tasa de Pases del orden del 9%
y tasas de lebac del 30%. Si así fuese, el déficit cuasi-fiscal anual del BCRA
sería de $21.300 millones, cifra que representaría un 0,5% del PIB, un 9% del
Resultado Fiscal que proyectamos para 2014, o un 6% de la Base Monrtaria (promedio
estimado de marzo de 2014).
Compárese ese 6% de la Base Monetaria, con nuestra
expectativa de que el Tesoro requerirá en 2014 auxilio monetario del BCRA por $165.000
millones, y el lector e dará una idea de que no estamos ante un
“problemón” cuasifiscal.
Visto de otra manera, el
problema cuasi-fiscal recién comienza.
Por fortuna para el Gobierno, en diciembre de 2015 Cristina
le cederá el mando a un nuevo Gobierno, que será el encargado de resolver este
y tantos otros temas.
Mientras, la política monetaria contractiva y un resultado
cuasi fiscal adverso, le permitirían llegar a diciembre dignamente. Es decir,
con una economía funcionando realmente mal, estancada o en recesión, con alta
inflación, pero, sin “estallidos económicos”.
No le pidamos más a Cristina y elenco.
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