miércoles, 28 de mayo de 2014

FALLO PRÓXIMO HOLDOUTS: SE ACATA PERO NO SE CUMPLE?


Por Gabriel Rubinstein

Bienvenido el cambio de estrategia legal argentina en las Cortes de USA.  El Gobierno argentino reflota una vieja tradición; el eventual uso de la fórmula “se acata pero no se cumple”.
Esta fórmula la usó José de San Martín para no cumplir (sin desobedecer formalmente) órdenes que emanaban del Directorio en Buenos Aires. También la usaron otros jefes patriotas antes que él, y antes aún, autoridades coloniales locales ante pedidos del Rey (o reina) de España.
Ahora el Gobierno promete “acatar” lo que dictamine la Justicia USA, dejando atrás la bravuconada anterior de “amenazar” con no acatar fallos (debería ser obvio que si alguien se somete a la Justicia X no se rebele cuando dicha justicia resuelve un fallo que a uno “no le gusta”, pero para Cristina y su gobierno, las cosas no son necesariamente así….)
Pero el Gobierno advierte de que no “estará en condiciones objetivas” de pagar. Argumenta que la deuda en manos de holdouts asciende a u$s 15,000 millones, un monto ciertamente muy difícil de pagar, y que comprometerá la estabilidad financiera local (salvo que se pagase en forma de bonos a muy largo plazo).
Y que ello levará al default de la deuda que hoy se paga normalmente.
A mi entender, esta movida aumenta (un poco) las chances del escenario que al que en realidad estaría apostando el gobierno: que la Corte pida la opinión del Gobierno USA (Procurador del Tesoro).
Tendríamos pues 3 escenarios: a) que la Corte tome el caso y que por ende el tema se resuelva varios meses más adelante (luce el menos probable), b) que la Corte no tome el caso (y que ello derive en un pronto default de la deuda que hoy se está pagando con legislación USA), c) que la Corte pida la opinión del Procurador del Tesoro USA.
Los 2 últimos escenarios serían los más probables, y como decía, la apuesta Argentina está en esta última.
Y ya sabemos: si el fallo es contrario, Argentina “acatará” el fallo, pero no lo “cumplirá”.
En ese caso habría default. Esperemos que si esto ocurre, haya una inmediata oferta de canje “benigna” (oferta del mismo bono, sin quita alguna, con cambio de jurisdicción) que minimice los impactos negativos de un nuevo default.

En próximo documento hablaré más de esos probables impactos, que serían negativos, pero claramente, muy lejos de los impactos de default anteriores.

jueves, 22 de mayo de 2014

Si Kiciloff ganara la pulseada contra Fábrega….

Por Gabriel Rubinstein

Desde enero de 2014 “manda Fábrega”. Conjeturo que ante el susto que Cristina se pegó ante el rápido deterioro de la situación, que hacía prever serias posibilidades de un “estallido económico”, le dio carta blanca a Fábrega para que combatiera la corrida. Éste duplicó las tasas de interés que pasaron a estar por encima de la tasa de devaluación esperada, y gatilló (efecto x única vez) estabilidad en el dólar obligando a los bancos a vender su posición en dólares.
La política resultó exitosa.
Ante la necesidad de absorber parte (más o menos la mitad) de la emisión monetaria que el fisco le pide al Banco Central, y considerando los efectos de la devaluación y la inflación posterior, el crédito bancario creció muy por debajo de la inflación.
Era más que obvio, que menos crédito y a tasas más caras genera efectos recesivos.
Y además, para frenar una estampida inflacionaria adicional, el Gobierno (ya no Fábrega, sino el propio Axel y sobre todo Cristina), presionaron fuertemente para que los ajustes salariales crecieran menos que la inflación.
Así es que para que controlar una macro exacerbada, acotando las subas inflacionarias, y acotando las necesidades de devaluar, el Gobierno prefirió el mal menor: dejó que el crédito y el salario bajaran aproximadamente 10% cada uno (en poder de compra), aceptando las consecuencias recesivas de ello, pero logrando abortar un estallido económico, lo cual no es poco.
Pero ahora Kiciloff anda diciendo que la suba de tasas fue “un error” y presiona a Fábrega para que se bajen.
Y comete además “errores” tremendamente infantiles, como pedirles a quienes traen dólares al país, que lo hagan en parte a $8 y no al valor del contado con liquidación (mucho más alto). Una tontería mayúscula, que exacerbó la suba de todas las variantes de dólar paralelo.
O sea, Kiciloff parece no darse cuenta de que gracias a las medidas de Fábrega se evitó un marasmo financiero (con final incierto para Cristina), insiste con bajarlas, y crea incertidumbres varias en el mercado.
Si Cristina le termina haciendo caso, volveremos a enero del 2014, y en ese marco, ninguna reactivación sería posible. Es decir, todo mal.
Parafraseando sus frases: “che Axel, lo que hacés es muy antiargentino!!!”

Esperemos que Cristina no se deje llevar por sus consejos…..

lunes, 5 de mayo de 2014

EL PLAN ECONÓMICO VA LOGRANDO SUS PROPÓSITOS

                                                                                               Por Gabriel Rubinstein

El “julepe” que se pegó Cristina en enero, alumbró lo que podríamos denominar Plan Digno Final (PDF).
Este PDF (no confundir con el de Acrobat Reader), consistió básicamente en lo siguiente:
1)      Volver a darle existencia a la Política Monetaria (que había desaparecido de escena por años, especial pero no únicamente bajo la presidencia de Marcó del Pont), y por ende, relevancia al Banco Central
2)      Habiendo ganado poder el BCRA puso en marcha un esquema de política contractiva, aminorando la presión inflacionaria de origen fiscal (del orden del 40%), de modo que la “macro” sea consistente con una inflación (desde abril en adelante, pasados ya los efectos más importantes de las devaluaciones anteriores) del orden del 25% anual
3)      La política contractiva del BCRA fue acompañada con otro conjunto de medidas, algunas para “gatillar” la estabilidad cambiaria y la baja de las brechas cambiarias (regulación para que los bancos vendan dólares); otras para cuidar más las reservas (renovadas restricciones a las importaciones, aumentos de impuestos a autos, etc);  y otras para frenar de facto la escalada inflacionaria (presionar intensamente para subas del salario por debajo de la inflación, presionar a empresas para mitigar aumentos de precios vía el programa de “Precios Cuidados” y monumentales pedidos de información, etc).
El Plan empezó bien, es decir, logró cumplir con el objetivo de frenar lo que asomaba como una corrida imparable[i], y varias variables claves se estabilizaron (dólar a $8,00, brechas bajando hacia zonas del 30% y menos, tasas de interés un poco por encima de la devaluación esperada, inflación tendiendo hacia el 25% anual).
Pero obviamente, un plan con componentes claramente recesivas dio lugar justamente a esto: recesión.
Las componentes recesivas las podemos resumir básicamente en 3:
a)      La restricción monetaria, produciendo una suba del Crédito muy por debajo que la tasa de inflación. Es como si en condiciones inflación cero, las empresas y la gente hubieran sido obligadas a cancelar aproximadamente el 10% de sus créditos
b)      La restricción salarial, obligando al grueso de la gente a consumir aproximadamente un 10% menos que antes
c)       Las restricciones a las importaciones, generando numerosos cuellos de botella y sobre costos a muchas empresas, haciendo que bajen sus planes de producción
Y bueno, ahora le toca al gobierno “bancar” las consecuencias inevitables de todo esto: baja de las horas trabajadas (despidos, suspensiones, recorte de horas extras, etc), y el consiguiente malestar social y político.
Surgen entonces las preguntas:
Será muy profunda la recesión? Será muy dramático el descontento? Se puede llegar así hasta el cambio de gobierno en diciembre de 2015?
Y mis respuestas son:
1)      La recesión no será muy profunda, entre otras cosas, porque gran parte de los empresarios e inversores se han convencido de que en enero de 2016 comienza un gobierno mucho mejor que éste, mucho más “amigable” con la propiedad privada y la dinámica capitalista, que será capaz de poner nuevamente en marcha al país, tras 4 años de virtual estancamiento.
2)      La resaca de descontento será importante, y esto puede generar abruptos cambios de timón en Cristina, que gobierna como una Reina de la Edad Media, y cuyos sustos impredecibles pueden dar lugar a “banquinazos” importantes. El riesgo existe, pero entiendo que lo más probable es que Cristina “se la banque”, y no eche por la borda lo logrado, poniendo en riesgo todo el PDF (recuerden: Plan de Digno Final). Es decir, no correr el riesgo de volver a enero de 2014.
3)      Con política monetaria contractiva (es decir, sin casi ningún ajuste fiscal), con algún financiamiento externo nuevo (poco), y contando con el beneficio de las decisiones inherentes al cambio de ciclo (empresarios que echarían gente pero que no lo harán pensando que en 2016 comienza una época buena; empresas que para prepararse para esa anhelada bonanza necesitan empezar a invertir ya; inversores que consideran que los precios de acciones y bonos están atrasados y traen algo de cash ahora, etc), yo entiendo que habría buenas chances de llegar “dignamente” a diciembre de 2015.
Consideremos que significa dignamente: economía estancada, con muy alta inflación, con un enorme ajuste fiscal pendiente, con unificación cambiaria pendiente (fin del cepo), pero sin estallidos financieros.
Muy poco para el “relato” épico de la “década ganada”. Pero bastante para un Gobierno que ha demostrado ser marcadamente corrupto, y marcadamente inepto.   



[i] Yo estimo que hubo riesgos bastante significativos de un brote de características hiperinflacionarias