jueves, 22 de mayo de 2014

Si Kiciloff ganara la pulseada contra Fábrega….

Por Gabriel Rubinstein

Desde enero de 2014 “manda Fábrega”. Conjeturo que ante el susto que Cristina se pegó ante el rápido deterioro de la situación, que hacía prever serias posibilidades de un “estallido económico”, le dio carta blanca a Fábrega para que combatiera la corrida. Éste duplicó las tasas de interés que pasaron a estar por encima de la tasa de devaluación esperada, y gatilló (efecto x única vez) estabilidad en el dólar obligando a los bancos a vender su posición en dólares.
La política resultó exitosa.
Ante la necesidad de absorber parte (más o menos la mitad) de la emisión monetaria que el fisco le pide al Banco Central, y considerando los efectos de la devaluación y la inflación posterior, el crédito bancario creció muy por debajo de la inflación.
Era más que obvio, que menos crédito y a tasas más caras genera efectos recesivos.
Y además, para frenar una estampida inflacionaria adicional, el Gobierno (ya no Fábrega, sino el propio Axel y sobre todo Cristina), presionaron fuertemente para que los ajustes salariales crecieran menos que la inflación.
Así es que para que controlar una macro exacerbada, acotando las subas inflacionarias, y acotando las necesidades de devaluar, el Gobierno prefirió el mal menor: dejó que el crédito y el salario bajaran aproximadamente 10% cada uno (en poder de compra), aceptando las consecuencias recesivas de ello, pero logrando abortar un estallido económico, lo cual no es poco.
Pero ahora Kiciloff anda diciendo que la suba de tasas fue “un error” y presiona a Fábrega para que se bajen.
Y comete además “errores” tremendamente infantiles, como pedirles a quienes traen dólares al país, que lo hagan en parte a $8 y no al valor del contado con liquidación (mucho más alto). Una tontería mayúscula, que exacerbó la suba de todas las variantes de dólar paralelo.
O sea, Kiciloff parece no darse cuenta de que gracias a las medidas de Fábrega se evitó un marasmo financiero (con final incierto para Cristina), insiste con bajarlas, y crea incertidumbres varias en el mercado.
Si Cristina le termina haciendo caso, volveremos a enero del 2014, y en ese marco, ninguna reactivación sería posible. Es decir, todo mal.
Parafraseando sus frases: “che Axel, lo que hacés es muy antiargentino!!!”

Esperemos que Cristina no se deje llevar por sus consejos…..

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