Por Gabriel Rubinstein
Desde
enero de 2014 “manda Fábrega”. Conjeturo que ante el susto que Cristina se pegó
ante el rápido deterioro de la situación, que hacía prever serias posibilidades
de un “estallido económico”, le dio carta blanca a Fábrega para que combatiera
la corrida. Éste duplicó las tasas de interés que pasaron a estar por encima de
la tasa de devaluación esperada, y gatilló (efecto x única vez) estabilidad en
el dólar obligando a los bancos a vender su posición en dólares.
La
política resultó exitosa.
Ante
la necesidad de absorber parte (más o menos la mitad) de la emisión monetaria
que el fisco le pide al Banco Central, y considerando los efectos de la
devaluación y la inflación posterior, el crédito bancario creció muy por debajo
de la inflación.
Era
más que obvio, que menos crédito y a tasas más caras genera efectos recesivos.
Y
además, para frenar una estampida inflacionaria adicional, el Gobierno (ya no
Fábrega, sino el propio Axel y sobre todo Cristina), presionaron fuertemente
para que los ajustes salariales crecieran menos que la inflación.
Así
es que para que controlar una macro exacerbada, acotando las subas
inflacionarias, y acotando las necesidades de devaluar, el Gobierno prefirió el
mal menor: dejó que el crédito y el salario bajaran aproximadamente 10% cada uno (en poder de compra), aceptando las consecuencias recesivas de
ello, pero logrando abortar un estallido económico, lo cual no es poco.
Pero
ahora Kiciloff anda diciendo que la suba de tasas fue “un error” y presiona a
Fábrega para que se bajen.
Y
comete además “errores” tremendamente infantiles, como pedirles a quienes traen
dólares al país, que lo hagan en parte a $8 y no al valor del contado con
liquidación (mucho más alto). Una tontería mayúscula, que exacerbó la suba de
todas las variantes de dólar paralelo.
O
sea, Kiciloff parece no darse cuenta de que gracias a las medidas de Fábrega se
evitó un marasmo financiero (con final incierto para Cristina), insiste con
bajarlas, y crea incertidumbres varias en el mercado.
Si
Cristina le termina haciendo caso, volveremos a enero del 2014, y en ese marco,
ninguna reactivación sería posible. Es decir, todo mal.
Parafraseando
sus frases: “che Axel, lo que hacés es muy antiargentino!!!”
Esperemos
que Cristina no se deje llevar por sus consejos…..
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