domingo, 30 de marzo de 2014

Cupón PIB: El Gobierno se metió en un laberinto de muy difícil salida

                                                                           Por Gabriel Rubinstein
1) El Gobierno no debería pagar el cupón PIB 2013, porque la economía habría crecido (siempre con base 1993 como hasta el jueves) menos que el 3,22%. Según nuestras estimaciones, en 1993 la economía creció un 2,0%
2) El problema es que el Gobierno ha venido mintiendo desde 2007, a veces muy alevosamente, como en 2009, cuando dijo que él PIB creció 1,9% y en verdad habría caído mucho (según nuestros cálculos, casi el 4%).
3) Dadas las mentiras acumuladas del Gobierno, la única solución de fondo, es que vinieran autoridades independientes en el INDEC, y que muestren el verdadero aumento del PIB, y la verdadera inflación desde 2007 a la fecha.  Este Gobierno es inverosímil haga esto, porque sería un reconocimiento de que le han mentido descaradamente al pueblo y a los inversores durante años. No sólo tendría un altísimo costo político para el Gobierno reconocer que han estafado: habría altos costos económicos (pagos por deuda acumulada por CER), altos costos legales para el país (juicios por CER y por PBI), y muy altos costos legales para todos los funcionarios que participaron en esta “gran estafa” (todos los ministros de economía que avalaron a Guillermo Moreno desde 2007, por supuesto el propio Moreno, las autoridades del INDEC, y mal que nos pese, nuestra propia Presidenta y su difunto marido).
4) Dados los costos en reservas y otros (juicios a funcionarios, etc), el Gobierno habría decidido, de un día para otro, no pagar el cupón PIB. Y creyó encontrar en la excusa del cambio de base (de 1993 1 2004), un argumento sólido como para no pagar.
5) Pero esa creencia es falsa. El prospecto de emisión (anexo V folios 1208 y 1209) establece el mecanismo para computar el valor que gatilla el pago en caso de cambio de base, lo cual previene  contra casos en los que se quieran manipular cifras y pagos cambiando el año base, que es justamente el caso actual. 
6) En base a lo informado hasta ahora por el Gobierno, con PIB (base 2004) creciendo 3,02% en 2013, y PIB (base 1993), que se infiere habría crecido en 2013 un 4,9%, usando las cifras del EMAE del INDEC, el gatillo para el pago no es más 3,22% sino 1,38%.  Y por tanto, como obviamente 3,02% es mayor a 1,38%, el gobierno debe pagar el cupón PIB. Repetimos, el Gobierno, en base a lo dicho hasta ahora, debe pagar el cupón PIB en 2013
7) No hay forma de arreglar el tema cambiando las cifras del 2013 vía el año base. Cualquier modificación en la cifra de 2013 (base 2004), modifica automáticamente la cifra del gatillo de modo que siempre hay que pagar. Habría  sido un grosero error del gobierno no darse cuenta de esto  . 
8) La única forma de no pagar, es cambiando las cifras de 2013 (base 1993) por otras razones. Y llevándola a un valor de 3,10%. Es decir, desdecir completamente al EMAE del INDEC, inventando razones para justificar que el cálculo del 4,9% fue muy errado, y que en realidad sobre base 1993, la economía creció un 3,10%.
9) Si hace así, será muy evidente la manipulación, y los juicios lloverán. La credibilidad de la República caerá algunos escalones más, y probablemente, los planes de “reinserción en el mundo” sufrirán un nuevo resbalón.
10) La única manera definitiva y creíble de cambiar las cifras y no pagar el cupón PIB a fin de este año sería mediante la revisión, por parte de un equipo independiente experto, de todas las cifras de PIB (e inflación) desde 2007 a la fecha.  Me temo debamos a esperar a que un nuevo gobierno, que no pacte con éste la no revisión para atrás de los número de la economía argentina, para que salga a luz la verdad sobre las estadísticas argentinas, y que pueda establecerse  una suerte de Nunca Más sobre este tema tan oscuro y vergonzoso de nuestra realidad.

viernes, 28 de marzo de 2014

CAMBIO DEL PBI: GROSERA MANIPULACIÓN

                                                                                    Por Gabriel Rubinstein

Mintieron alevosamente cuando hasta ayer decían que la economía en 2013 había crecido un 4,9% (según nuestras estimaciones, era 2%).

Y mintieron súper-alevosamente, cuando aduciendo cambios del año base (2004 en lugar de 1993) ayer dijeron que el PIB creció 3%.

Técnicamente, el cambio del año base justificaría en 2013 una baja del 0,3-0,4% (es decir, con base 2004, para nosotros el PIB verdadero habría crecido 1,7% aproximadamente).  Para ellos, podría haber justificado una baja desde 4,9% a 4,5%.

El resto del cambio, desde 4,5% a 3,0% es “puro dibujo”. Aparentemente, pocas horas antes del anuncio, Cristina le habría a Axel: “que no se pague cupón, anunciá crecimiento del 3%”.

Y Axel actuó en consecuencia.[1]

Ahora los técnicos estarán figurillas para rehacer las cifras hacia atrás (por eso ayer no se presentaron ni metodologías, ni planillas, ni cifras desde 2004 a 2013).  Y se tomarán unos 20 días para intentar que el dibujo lo más prolijo posible.

Un detalle: el cambio del año base obliga a cambiar el llamado “caso base” del prospecto de emisión de cupones PIB (folios 1208 y 1209 de dicho documento). El Gobierno, para cumplir con prospecto ( no querrá haya default…no?) deberá ahora publicar PIB 2013 con las 2 bases (2004 publicado ayer más 1993 no anunciado, pero que daba 4,9%).  Si publicara el 4,9%, deberá corregir la cifra “gatillo” desde 3,22% a 1,35% !!! Es decir, bajar el PIB de 4,9% a 1,35% (no a 3% como se dijo ayer). Si no se hace, se debería pagar el cupón.

Más probable es que “sin explicación” (fundamentada), decidan, a dedo, bajar el PIB 2103 (base 1993) del 4,9% a p.ej., el 3,5%. Si así lo hicieran, el valor gatillo sería de 2,72%. Y p.ej, terminar diciendo que el PIB creció un 2,5% (obvio, para no pagar).

En conclusión, terminarían bajando el PIB de 4,9% a 2,5%. La diferencia, de 2,4% se explicaría, un 0,4% ( 1/6 de la diferencia) por cambio de año base. Y 2,0%  ( 5/6 de la diferencia) por “puro dibujo”.

Un verdadero bochorno.    

Es que una gran mentira + otra gran mentira en sentido opuesto no es = a una verdad. Son 2 grandes mentiras.

Cristina, como Néstor, ha hecho de la mentira, una herramienta de primer orden para gobernar.
La de ayer fue un hito más, de una larga cadena de mentiras y manipulaciones.

Tal vez, dentro de 22 meses, comience una nueva historia. Veremos.




[1] Llamativamente, poco antes del anuncio de ayer, hubo una fuerte corriente vendedora de cupones, que produjo bajas de casi el 10% en pocos minutos. La CNV debería investigar, ya que se trataría de un obvio caso de “inside information”

martes, 25 de marzo de 2014

Economistas K niegan que inflación se deba a emisión monetaria excesiva. Ignorantes o malintencionados?

            Por Gabriel Rubinstein

Me he topado ya en conferencias o en programas de televisión, con varios economistas K que al unísono dicen:  “la emisión monetaria no produce inflación, eso es monetarismo !!”
El propio Kiciloff expresó hace un tiempo lo mismo, poniendo como ejemplo el caso de EEUU. Quiero creer en este caso, que se trata sólo de una chicana, ya que no puedo concebir que alguien supuestamente experto en Keynes pueda sostener semejante burrada.
Afirmar que una expansión monetaria por encima de una dada demanda real  de dinero acorde a una baja inflación, presiona a la inflación al alza, que es lo que digo yo y tantos otros economistas, no tiene nada de “monetarista”. Es simplemente,  el ABC del análisis económico.
Las discusiones entre Monetaristas y Keynesianos no tienen que ver con la negación de lo anterior, sino sobre cuestiones como: estabilidad  de la demanda de dinero, inelasticidad de la demanda a la tasa de interés en situaciones de alto desempleo (trampa de liquidez), no existencia de equilibrios “automáticos”, alcances de la política fiscal y de la monetaria , etc, etc.
Pero negar que un desequilibrio monetario (oferta superior a la demanda) produce inflación, es sencillamente ridículo, y ajeno a cualquier escuela económica “reconocida” (liberal, marxista, keynesiana, etc, etc). Digo “reconocida” por que siempre puede aparecer algún instituto que proclame esa u otra tontería, y tenga algunos adeptos. Pero cuyos “papers” no resistirían el menor análisis del mundo académico, cualquiera sea la escuela  de que se trate (una vez más, incluyendo al marxismo y al keynesianismo).
Para que el lector que está ajeno a estos temas entienda:
  1.  imaginen que hay un remate de una camiseta original de Messi
  2.  se les pregunta a los asistentes al remate, informalmente, cuanto estarían dispuestos a gastar en ello, y comentan entre $1,000 y $100,000.
  3.  Empieza el remate, en base en $100
  4. Vos que pensás? El precio final será menos, igual, o mayor que $100?
  5. Si pensás que va a terminar siendo mayor, sos un ser normal
  6. Si pensás que puede ser $100 o menor, estás usando la lógica “revolucionaria” del “camporismo”, “cristinismo”, “kirchnerismo”, o como quieras llamarla

Volviendo a la macroeconomía, el caso argentino es patético.
Cualquiera que entienda lo mínimo que hay que entender sobre el tema, podrá concluir que la demanda real de dinero es más bien estable, o incluso está cayendo  (aumento de la velocidad de circulación del dinero, justamente por la alta inflación reinante).
Cualquiera sabe que el PIB de Argentina, en el mejor de los casos ha crecido en algún momento reciente cerca del  5% como máximo, y que más bien se encuentra ahora creciendo poco (o directamente decrece).
En estas condiciones, por álgebra elemental, cualquiera que sabe lo mínimo que hay que saber, puede inferir que una expansión monetaria del 25% tenderá a generar una inflación del orden del 25% y una del 40% del orden del 40%.
Y que si se congelaran los precios efectivamente, p.ej. mandando a la silla eléctrica a quienes amentaran precios, proliferaría  toda suerte de desabastecimientos y mercados negros.
Cualquiera que sabe lo mínimo que hay que saber, sabe que una oferta excedente en el mercado monetario, implica una demanda excedente en el mercado de bienes, y que eso lleva a la inflación.
Los economistas kirchneristas, o son perfectos ignorantes, o simplemente mienten a sabiendas, (o me temo las 2 cosas), con tal de no reconocer errores. Meros “propagandistas” del régimen, carentes de toda honestidad intelectual  (al peor estilo stalinista o fascista).
Y dicho sea de paso, deberían estar  ahora “muy en contra” de la política económica  del  Gobierno de Cristina, que vía BCRA, está buscando contener la expansión monetaria para evitar se desmadre completamente la inflación  y las brechas cambiarias!!!!!

O sea, el Gobierno, “de facto”, empieza  a mostrar (luego del “julepe” de enero) que el mercado monetario “importa”, pero sus propagandistas lo siguen negando.  Si serán huevones……..!!!!!     

martes, 18 de marzo de 2014

Sobre el naciente déficit cuasi fiscal

                                                                                          Por Gabriel Rubinstein


La devaluación del peso de meses recientes, le produjo al BCRA beneficios: aumentó más el valor de sus reservas  que el de sus pasivos.  Con ello, el ya muy “destrozado” balance del BCRA mejoró.

El Tesoro está “apurado” para que esas ganancias “devengadas” se transformen en “caja”, obligando al BCRA emita dinero y se las transfiera. 

Es parte del mecanismo de lo que se llama “impuesto inflacionario”: se emite dinero muy en exceso del que se desearía si la inflación fuese baja; se desvaloriza ese dinero (inflación); también se devalúa (a veces menos que la inflación,  a veces más); la gente entonces necesita tener mas dinero en sus bolsillos por que todo es más caro; sin darse cuenta, al destinar más dinero al bolsillo debe consumir menos, como si pagara un impuesto, y dale que va….la magia de la maquinita, creando recursos para el Estado.

 Pero….de ahora en más, no será lo mismo.  Para evitar un nuevo desmadre (estilo diciembre-enero), lo “lógico” será que la devaluación sea menor a la inflación, y sobre todo, menor a las tasas de interés.

Actualmente (al 28/02/2014), las reservas netas del BCRA (es decir, las que son realmente del BCRA y no de los bancos o acreedores externos), ascienden a u$s 16.000 millones a $7,88 (valor del dólar de esa fecha), equivalen a $126.051 millones. A su vez, los Pasivos que devengan interés  ascienden a $168.174 millones. De estos, $18.786 millones corresponden a Pases, y $149.388 millones a Lebac.

Un set “razonable” de valores anuales para los meses venideros, podría ser, p.ej: devaluación del 20%, tasa de Pases del orden del 9% y tasas de lebac del 30%. Si así fuese, el déficit cuasi-fiscal anual del BCRA sería de $21.300 millones, cifra que representaría un 0,5% del PIB, un 9% del Resultado Fiscal que proyectamos para 2014, o un 6% de la Base Monrtaria (promedio estimado de marzo de 2014).

Compárese ese 6% de la Base Monetaria, con nuestra expectativa de que el Tesoro requerirá en 2014 auxilio monetario del BCRA por $165.000 millones, y el lector e dará una idea de que no estamos ante un “problemón”  cuasifiscal.

Visto de otra manera, el  problema cuasi-fiscal recién comienza. 

Por fortuna para el Gobierno, en diciembre de 2015 Cristina le cederá el mando a un nuevo Gobierno, que será el encargado de resolver este y tantos otros temas.

Mientras, la política monetaria contractiva y un resultado cuasi fiscal adverso, le permitirían llegar a diciembre dignamente. Es decir, con una economía funcionando realmente mal, estancada o en recesión, con alta inflación, pero, sin “estallidos económicos”.


No le pidamos más a Cristina y elenco.

lunes, 17 de marzo de 2014

La caída del salario real tiende a ser permanente

                                         
                                                                                           Por Gabriel Rubinstein

El Jefe de Gabinete, ante cifras publicadas de caídas del salario real de más del 10% en los últimos meses, descalificó a quien publicó la estimación (en este caso Miguel Bein), aduciendo que hay que ver la “película” y no la “foto”, siendo que la foto reflejaba “precios nuevos vs salarios viejos”, y la película mostraría entonces recuperación del salario.

Curiosamente, Miguel Bein  dijo más o menos lo mismo, con lo cual, tampoco  se entiende mucho la crítica.
Pero, como vendrá realmente la película?

Si el gobierno tiene bastante éxito, las paritarias, en promedio, reflejarían aumentos del orden del 28%, para un período promedio abril 2014-abril 2015.

Las tendencias inflacionarias, más allá de todo lo que se haga con los controles  de precios, serían, en un buen escenario, del 25%. Aproximadamente, la presión inflacionaria fiscal tiende al 50%, y la política monetaria contractiva, permitiría que los desequilibrios del mercado monetario (donde se define la presión inflacionaria), resulten consistentes con una inflación anual del orden del 25% (digamos, desde abril 2014 a abril 2015).

Si esto es así, para diciembre de 2014, podemos estimar que la caída del salario real, durante 2014 habrá sido del 8,2%, y si tomamos julio de 2013, la caída llegaría al 13,2%.

Vale decir, que la película más probable, será la de una caída salarial real importante, la mayor y más extendida de toda la era K.

Sería entonces mejor que Capitanich explicara porqué es necesario ahora que el modelo K deba apoyarse en una caída del salario real, como uno de los elemento necesarios  para evitar los escenarios de agudas crisis financieras (como se insinuó con fuerza en enero), e intentar llegar “dignamente” a fin de 2015.

Dignamente, significa, “sin estallidos financieros”, aceptando eso sí, una economía estancada (o en recesión como ahora), con muy alta inflación, sólo a la espera de que un nuevo gobierno, revierta los desaguisados económicos del gobierno de Cristina.


miércoles, 12 de marzo de 2014

La mayor caída del crédito en la era K

                                                                                              Por Gabriel Rubinstein


Medido en términos de poder adquisitivo, es decir, corregido por la inflación, el crédito bancario ha caído, entre octubre de 2013 y febrero de 2014, un 5,3%.
Se trata de la caída más brusca en la era K considerando la cantidad de meses (4 meses).
Otros momentos de caídas bruscas,  en un lapso igual, habían sido: entre octubre de 2008 y febrero de 2009, un 3,4%; y entre diciembre de 2011 y abril de 2012, un 1,6%.
En el caso de 2008-2009, caída originada en la caída global de los mercados financieros, la caída continuó; entre “pico” (octubre de 2008) y “valle” (marzo de 2010, es decir 17 meses), la caída del crédito (siempre deflactado por IPC “verdadero”), fue del 9,9%.  Vale considerar que la caída en actividad económica (EMAE “verdadero”) habría sido entre pico (julio de 2008) y valle (mayo de 2009) en ese período, del 9,6%.   
Si se mantiene la actual política económica (aceptación del ajuste recesivo, como “mal menor” frente a la una crisis por pérdida de reservas y aumento fuerte de las brechas cambiarias), nuestra proyección s que el crédito bancario seguirá subiendo por debajo de la inflación “verdadera”, debido al permanente trabajo de colocación de bonos (Lebac) del BCRA. Y aún con caídas ya más suaves del crédito en meses venideros, si extendemos nuestro pronóstico a la misma cantidad de meses que la crisis de 2008-2009, es decir hasta el mes de diciembre de 2014 (14 meses), nos arroja un guarismo de 13% de caída.
Es decir, nos estaríamos enfrentando a la mayor caída crediticia de la era K. Esta caída crediticia, estaría a su vez sugiriendo, que no saldremos del ambiente recesivo en que nos encontramos. Podría moderarse la caída del PIB, y de hecho estimamos que de abril en adelante se amesetaría más la economía, dejando de caer de la forma que lo hizo en meses recientes.

Pero nuevamente, se estaría consolidando el escenario de economía estancada (o en recesión) y muy alta inflación, que ha venido caracterizando el largo final, la agonía, del modelo económico K.

martes, 11 de marzo de 2014

UN AJUSTE RECESIVO “EXITOSO”: ASÍ VA TERMINANDO EL MODELO K

                                                                                                    por Gabriel Rubinstein

Entre el “caos financiero” y la “recesión controlada”, el Gobierno eligió (sensatamente) la segunda opción.
Activamente, el Gobierno decidió aspirar vía Lebac, la creación monetaria “excedente”  obligada por el abultado déficit fiscal. Para ello, tuvo que subir las tasas de interés y crear la contracción crediticia real (crédito deflactado por inflación) más aguda desde 2003 (más que la ocurrida por la crisis internacional de 2008).
Activamente, el Gobierno procura que los salarios crezcan muy por debajo que la inflación, y ya llevamos desde  julio de 2013, una caída del salario real de más del 10%.
Activamente, el gobierno ha venido frenando importaciones de todo tipo, más allá del  efecto natural por aumento de precios por efecto de la devaluación. Y no sólo ha restringido la importación de bienes de consumo sino de un variado número de insumos, sea en forma directa (no aprobación de DJAI), o indirecta (obligando a quien quiera importar que logre financiamiento externo).    
Todo esto, la caída del crédito y su encarecimiento, la caída salarial, las restricciones a las importaciones, se suman al efecto contractivo “natural” de las devaluaciones, que vía encarecimiento de las bienes  de consumo (traslado a precios de las devaluaciones), busca  se genere espacio para más ahorro interno, y consiguientemente, más saldos exportables para mejorar la balanza comercial y la posición de reservas del BCRA.
Asimismo, el Gobierno está buscando recomponer su inserción en el mundo. Los resultados aún son bien modestos. La baja credibilidad del gobierno, hace que incluso después de la devaluación, “no lluevan” los dólares. Con lo cual el ajuste es más difícil de llevar adelante.
Y tal vez lo más complicado, es que lo más importante, el ajuste fiscal,  brilla por su ausencia.
De modo que estamos en proceso de “ajuste” (diríamos, un ajuste de balanza de pagos, a la manera “ortodoxa primitiva”), pero la pata más importante del  ajuste necesario, la fiscal, no se encara. Siendo que esta vez, la devaluación no ayuda a mejorar la situación fiscal, porque los egresos por subsidios (importación de combustibles) más intereses en dólares, supera a los efectos positivos de ingresos derivados de la devaluación.
Así y todo, el ajuste está siendo “exitoso”.
Siempre que entendamos por “exitoso”, el haber logrado frenar un proceso que parecía llevarnos  a una aguda crisis financiera y económica.  
Una economía en mal estado, estancada o directamente (como ahora) en recesión; con alta inflación (el año terminaría probablemente cerca del 40%, aunque desde marzo o abril, tendiendo más hacia el 30% anual), a la espera que venga un nuevo Gobierno que re-encauce las cosas.

Así va terminando sus días, lentamente,  el modelo económico K.