Por Gabriel Rubinstein
El Jefe de Gabinete, ante cifras publicadas de caídas del
salario real de más del 10% en los últimos meses, descalificó a quien publicó
la estimación (en este caso Miguel Bein), aduciendo que hay que ver la
“película” y no la “foto”, siendo que la foto reflejaba “precios nuevos vs
salarios viejos”, y la película mostraría entonces recuperación del salario.
Curiosamente, Miguel Bein
dijo más o menos lo mismo, con lo cual, tampoco se entiende mucho la crítica.
Pero, como vendrá realmente la película?
Si el gobierno tiene bastante éxito, las paritarias, en
promedio, reflejarían aumentos del orden del 28%, para un período promedio
abril 2014-abril 2015.
Las tendencias inflacionarias, más allá de todo lo que se haga
con los controles de precios, serían, en
un buen escenario, del 25%. Aproximadamente, la presión inflacionaria fiscal
tiende al 50%, y la política monetaria contractiva, permitiría que los
desequilibrios del mercado monetario (donde se define la presión
inflacionaria), resulten consistentes con una inflación anual del orden del 25%
(digamos, desde abril 2014 a abril 2015).
Si esto es así, para diciembre de 2014, podemos estimar que
la caída del salario real, durante 2014 habrá sido del 8,2%, y si tomamos julio
de 2013, la caída llegaría al 13,2%.
Vale decir, que la película más probable, será la de una
caída salarial real importante, la mayor y más extendida de toda la era K.
Sería entonces mejor que Capitanich explicara porqué es
necesario ahora que el modelo K deba apoyarse en una caída del salario real,
como uno de los elemento necesarios para
evitar los escenarios de agudas crisis financieras (como se insinuó con fuerza
en enero), e intentar llegar “dignamente” a fin de 2015.
Dignamente, significa, “sin estallidos financieros”,
aceptando eso sí, una economía estancada (o en recesión como ahora), con muy
alta inflación, sólo a la espera de que un nuevo gobierno, revierta los
desaguisados económicos del gobierno de Cristina.
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