Por Gabriel
Rubinstein
En las crisis hay diferentes momentos. Como en una guerra (o
un torneo de fútbol), se van sucediendo
batallas, que a veces gana un bando, y a veces el otro.
El Gobierno, tuvo una seguidilla de derrotas, que llevaron al dólar más libre (blue), de
$9,18 (02-dic-13) a $13,10 (23-ene-14), y forzaron una devaluación no deseada
del oficial. Recordemos la frase de Cristina del 6 de mayo de 2013: “para una
devaluación esperen a otro gobierno, este no lo va a hacer” . Desde ese día al
7 de febrero, el dólar oficial subió un 51% ( $2,66).
Luego de esas sucesivas derrotas, vino el “contraataque”.
Las principales medidas, han sido:
a)
Casi duplicar la tasa de pesos que paga el BCRA
(de 15,4% a 28,8%)
b)
Obligar (Comunicación A 5536) a los bancos a
desprenderse de dólares, títulos dolarizados y a vender dólares a futuro.
Con esas medidas (sobre todo la segunda) y dando varias
señales de que hay “voluntad” de que por un tiempo al menos, el dólar oficial
no pase de $8, el Gobierno ha logrado más compromiso de venta de cerealeras, y
en general, que el mercado vea, que al menos por ahora, la corrida contra el
peso se habrá de tomar un respiro.
Y entonces, hemos
visto:
-
Baja del dólar oficial (de $8,023 a $7,865, baja
de 2,0%)
-
Baja del CCL (de $12,55 a $10,80, baja de 13,9%)
-
Baja del dólar blue (de $12,90 a $12,15, baja de
5,8%)
-
Baja del futuro del dólar (a fin de junio de
$12,74 a $8,42; tasa anualizada de devaluación esperada de 45% a 19%)
-
Suba de paridad de bonos que se habían desplomado
(tasas de Boden 15 llegó a máximos de 20,2% y bajó hasta 13,5% anual. Recordemos
que hace 2 meses pagaba menos del 9% anual)
Algunos, como mi colega Miguel Bein, a quien aprecio mucho,
ha publicitado: “se logró el puente hasta el ingreso de los dólares de la
cosecha; la corrida terminó”.
Hmmmmm…….
Como en el truco, contesto:
“ESTA CORRIDA, es decir, ésta batalla, sí, seguramente terminó. Fue
exitosa para el Gobierno. Pero la guerra continúa. Y faltan muchos elementos
muy importantes, como para decir que LA CORRIDA terminó”.
Una economía ya en recesión, con inflación a ritmos
superiores del 40%, y un altísimo déficit fiscal (que requiere más de un 40% de
emisión monetaria para financiarse), son entre otros elementos, problemas muy serios, que empujan al dólar hacia
arriba, y sin un claro techo a la vista.
Y no será con medidas que no atacan las raíces de los
problemas como se logrará subsanarlos, en forma PERMANENTE. Pero ganar un
tiempito, con medidas crediticias o regulatorias, sí, eso se puede.
En un momento así estamos.
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