Por Gabriel Rubinstein
Ahora con u$s 539 millones para pagos de
DICY y DICA desde USA, el BONY se enfrenta a varios dilemas:
1)
Si gira sin más el dinero,
puede ser embargado, e incumplir con el único destino fijado en contratos: el
pago a bonistas. Con ello desataría litigios de bonista y de la República Argentina
2)
Si no gira el dinero, no
cumpliría con contrato que establece debe girarlo para el pago de bonistas
3)
Podría pedir “certificados de
certeza” de parte del Juez Griesa, a efectos de emprender un camino que
legalmente sea lo más resguardado posible, aunque parece difícil puedan
ahorrarse litigios, salvo que se conceda rápidamente un nuevo “stay”.
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