Por Gabriel Rubinstein (*)
Tenemos 3 cepos, todos inhibitorios para el
crecimiento de la economía:
a)
El cepo a las importaciones,
que genera mucha incertidumbre a las empresas en sus planes de inversión, y que
además hace que muchos precios empiecen a cotizar internamente al dólar Contado
Con Liquidación (y a veces al blue)
b)
El cepo a los dividendos, que
ahuyenta las inversiones. Serán poco los que inviertan cuando no saben cuándo
ni cómo podrán disponer en dólares de la rentabilidad de sus inversiones
c)
El cepo al ahorro, que paraliza
el ingreso de dólares financieros, ya que queda imposibilitado volver desde
pesos a dólares.
El tema pasa a ser entonces, cómo levantar
el cepo, cuándo, a que costo.
Se ha señalado, a mi juicio con acierto,
que para levantar los 3 cepos, se requiere de cierta dosis de devaluación y/o
cierta dosis de endeudamiento.
Teóricamente, con sólo endeudarse podría
ser suficiente, ya que lo que se busca es aumentar las exhaustas reservas del
BCRA para sofocar las posibles corridas.
Pero ocurren acá dos cosas: 1) la
devaluación “ayuda” a licuar pesos existentes, disminuyendo un poco las
necesidades de reservas, y 2) más importante, existe una generalizada
percepción de que el dólar ha quedado muy atrasado (de hecho está peor que el
promedio de la Convertibilidad).
De modo, que “hay” que devaluar, para
recuperar “competitividad” (más allá de bajas de retenciones a las
exportaciones o reintegros que se puedan dar), incluso si se tomara la mala
medida de continuar con el cepo.
La devaluación necesaria, en condiciones de
“unificación cambiaria”, dadas las condiciones globales imperantes, estimo sería
del orden del 40% (un dólar aproximado de $13,50 para 2016).
Y yo estimo, que a ese valor, el BCRA debería
conseguir no menos de u$s 15 mil millones de reservas, de modo que haya un
significativo aumento de la relación Reservas / Dinero, capaz de disuadir y/o
abortar toda clase de corridas.
Los desafíos más grandes que ambas
cuestiones tendrían (devaluación más endeudamiento) serían:
1)
Un acuerdo social, para
minimizar el traslado a precios y la caída del salario real, debido a la
necesaria devaluación
2)
Remover los obstáculos que
impiden Argentina se endeude a mediano plazo y a tasas muy bajas. Esto
implicaría:
a.
Negociar de buena fe con
holdouts y solucionar el estado de Desacato con la Justicia USA (lo cual no
implica llegar a un acuerdo en pocos días)
b.
Normalizar situación FMI
permitiendo revisión de la economía (art, 4)
c.
Solucionar tema INDEC (sobre
todo, cálculo de IPCNu y PIB)
d.
Dar pasos bien serios para
bajar el desbordado déficit fiscal (baja subsidios y enormidad de gastos
improductivos). No implica recesión, ya que se trata de bajar el Impuesto
Inflacionario a la par que se bajan Gastos.
Se haga en 1 día o en 100 días, levantar el
Cepo, y volver a poner a la economía en senda de crecimiento (y de baja
“permanente” de la inflación), requerirá, como se decía, de cierta dosis de
devaluación, y de cierta dosis de endeudamiento.
Lamentablemente, entre el uso super-abusivo
del dólar como “ancla antinflacionaria”, y el contexto global adverso
(devaluaciones fuertes de muchas monedas, baja de commodities, etc), devaluar
“muy poquito” no parece ya ser una buena opción.
Tampoco, dejar a la buena de Dios la
obtención de dólares para el BCRA. Hay que buscar “endeudarse” en forma activa
(no implica maxi-endeudarnos), haciendo las cosas de tal forma, que nos permita
aprovechar la existencia de tasas interés aún bajísimas.
Ambas cosas, devaluar y obtener nuevas
reservas en buena cantidad, se pueden hacer apenas asuma un nuevo gobierno
(empezando YA a hacer las gestiones preparatorias), o en 2 o 3 meses. Ese no es
el tema más importante.
Lo importante es decidir terminar con la
actual política económica que condena a la economía al crecimiento nulo y la
alta inflación. Levantar el cepo a la
máxima brevedad posible, calculando un muy bajo riesgo en hacerlo, con un mix
adecuado de devaluación y nuevos dólares, es diría, una de las primeras
cuestiones que el nuevo Presidente debería abordar en materia económica.
(*) Consultor.
Ex Representante Alterno del BCRA con Ministro Lavagna. Ex Director Ejecutivo
Bolsa de Comercio de Buenos Aires
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