lunes, 14 de septiembre de 2015

Por qué y cómo abrir el Cepo Cambiario

                                                                                                        Por Gabriel Rubinstein (*)

Tenemos 3 cepos, todos inhibitorios para el crecimiento de la economía:
a)      El cepo a las importaciones, que genera mucha incertidumbre a las empresas en sus planes de inversión, y que además hace que muchos precios empiecen a cotizar internamente al dólar Contado Con Liquidación (y a veces al blue)
b)      El cepo a los dividendos, que ahuyenta las inversiones. Serán poco los que inviertan cuando no saben cuándo ni cómo podrán disponer en dólares de la rentabilidad de sus inversiones
c)       El cepo al ahorro, que paraliza el ingreso de dólares financieros, ya que queda imposibilitado volver desde pesos a dólares.
El tema pasa a ser entonces, cómo levantar el cepo, cuándo, a que costo.
Se ha señalado, a mi juicio con acierto, que para levantar los 3 cepos, se requiere de cierta dosis de devaluación y/o cierta dosis de endeudamiento.
Teóricamente, con sólo endeudarse podría ser suficiente, ya que lo que se busca es aumentar las exhaustas reservas del BCRA para sofocar las posibles corridas.
Pero ocurren acá dos cosas: 1) la devaluación “ayuda” a licuar pesos existentes, disminuyendo un poco las necesidades de reservas, y 2) más importante, existe una generalizada percepción de que el dólar ha quedado muy atrasado (de hecho está peor que el promedio de la Convertibilidad).
De modo, que “hay” que devaluar, para recuperar “competitividad” (más allá de bajas de retenciones a las exportaciones o reintegros que se puedan dar), incluso si se tomara la mala medida de continuar con el cepo.
La devaluación necesaria, en condiciones de “unificación cambiaria”, dadas las condiciones globales imperantes, estimo sería del orden del 40% (un dólar aproximado de $13,50 para 2016).
Y yo estimo, que a ese valor, el BCRA debería conseguir no menos de u$s 15 mil millones de reservas, de modo que haya un significativo aumento de la relación Reservas / Dinero, capaz de disuadir y/o abortar toda clase de corridas.
Los desafíos más grandes que ambas cuestiones tendrían (devaluación más endeudamiento) serían:
1)      Un acuerdo social, para minimizar el traslado a precios y la caída del salario real, debido a la necesaria devaluación
2)      Remover los obstáculos que impiden Argentina se endeude a mediano plazo y a tasas muy bajas. Esto implicaría:
a.       Negociar de buena fe con holdouts y solucionar el estado de Desacato con la Justicia USA (lo cual no implica llegar a un acuerdo en pocos días)
b.      Normalizar situación FMI permitiendo revisión de la economía (art, 4)
c.       Solucionar tema INDEC (sobre todo, cálculo de IPCNu y PIB)
d.      Dar pasos bien serios para bajar el desbordado déficit fiscal (baja subsidios y enormidad de gastos improductivos). No implica recesión, ya que se trata de bajar el Impuesto Inflacionario a la par que se bajan Gastos.
Se haga en 1 día o en 100 días, levantar el Cepo, y volver a poner a la economía en senda de crecimiento (y de baja “permanente” de la inflación), requerirá, como se decía, de cierta dosis de devaluación, y de cierta dosis de endeudamiento.
Lamentablemente, entre el uso super-abusivo del dólar como “ancla antinflacionaria”, y el contexto global adverso (devaluaciones fuertes de muchas monedas, baja de commodities, etc), devaluar “muy poquito” no parece ya ser una buena opción.
Tampoco, dejar a la buena de Dios la obtención de dólares para el BCRA. Hay que buscar “endeudarse” en forma activa (no implica maxi-endeudarnos), haciendo las cosas de tal forma, que nos permita aprovechar la existencia de tasas interés aún bajísimas.
Ambas cosas, devaluar y obtener nuevas reservas en buena cantidad, se pueden hacer apenas asuma un nuevo gobierno (empezando YA a hacer las gestiones preparatorias), o en 2 o 3 meses. Ese no es el tema más importante.
Lo importante es decidir terminar con la actual política económica que condena a la economía al crecimiento nulo y la alta inflación.  Levantar el cepo a la máxima brevedad posible, calculando un muy bajo riesgo en hacerlo, con un mix adecuado de devaluación y nuevos dólares, es diría, una de las primeras cuestiones que el nuevo Presidente debería abordar en materia económica.

 (*) Consultor. Ex Representante Alterno del BCRA con Ministro Lavagna. Ex Director Ejecutivo Bolsa de Comercio de Buenos Aires

No hay comentarios:

Publicar un comentario