Por Gabriel Rubinstein
La mejora de las condiciones
financieras desde última semana de enero cuando en los hechos tomó el comando
de la situación “macro” el BCRA, vía: a) obligación a Bancos de vender dólares
(Comunicación.A 5536), b) suba de las tasas Lebac del 16% a casi el 29%, es
evidente.
A mi entender la clave de la mejora,
es la decisión de Cristina, de que el objetivo prioritario es ahora la de
llegar a diciembre de 2015 sin estallido financiero, asumiendo los costos recesivos
implícitos.
Entonces, tenemos que se ha resuelto:
- Revertir la política de “desendeudamiento” (que sin
superávit fiscal, era sinónimo de pérdida de reservas), por una política
de “endeudamiento” que permita frenar pérdida de reservas. Esta política puede verse en:
- arreglo con Repsol: que implica más deuda (u$s
6,000 millones aproximadamente), para facilitar ingresos de capitales en
forma directa (vía YPV, Chevrón) e indirecta (expectativas favorables)
- colocación deuda YPF
- intentos de arreglo con Club de París (se esperan
inversiones directas e indirectas a partir de esto)
- Colocar al BCRA en el centro de la escena, con un
objetivo implícito de inflación “aceptable” (25% anual desde abril 2014).
Para ello, el BCRA debe suplir al Tesoro (dado el nulo o muy bajo ajuste
fiscal), siendo activo en políticas contractivas. El costo recesivo, lo
vemos en la caída real del crédito ante la necesidad de colocar Lebacs.
- Fiscalmente, el ajuste se percibe será muy acotado,
vía esencialmente suba de tarifas, compensadas parcialmente por mayor
gasto. Adicionalmente, para ayudar
al BCRA en su tarea, hay aumento de deuda interna vía bonos y colocaciones
de deuda en el Banco Nación (contrapartida de la recompra de lebac del
BCRA). El efecto es similar al de colocación de Lebac (menos desequilibrio
monetario a costa de menor crédito para el sector privado)
- Para coadyuvar a evitar que la inflación se
espiralice existe la decisión de que el salario real en 2014 caiga. Son
evidentes los esfuerzos para que los aumentos salariales esta vez sean
menores a la inflación esperada. Estimamos que la mayor caída del salario
real será en abril (13% desde julio de 2013) y del 9% hacia diciembre de
2014 (recomposición pequeña por paritarias)
- Cambiariamente, para evitar más drenaje de divisas,
además de suba de tasas de interés se ha negociado compra anticipada de
dólares con cerealeras y otras, y se ha continuado con la política de
restricciones a las importaciones, a sabiendas de los costos recesivos
implícitos
Las políticas del Gobierno mencionadas
tienden a disipar las probabilidades de escenarios de políticas
intervencionistas “a la venezolana”, y empalman mucho mejor con lo que se
espera sean las políticas desde 2016 cualquiera que sea quien gane las
elecciones presidenciales.
Este hecho, permite generar una
corriente incipiente de ingreso de dólares al país, en anticipo de esos
cambios, con la percepción entonces de que los riesgos de la transición (entre
otros, confiscaciones, etc), habrían bajado mucho.
El Gobierno de Cristina se beneficia
entonces de que todos piensan en el cambio de ciclo, y que la transición, con
mayor o menor éxito, empieza a empalmarse mucho mejor que antes con ese cambio
de ciclo.
Estas expectativas, y el ingreso de
una corriente moderada de dólares financieros al país, permiten vislumbrar que
los efectos recesivos de las medidas oficiales, serán acotados. Probablemente, el PIB en 2014 caiga
2% (bien medido!!!) , y tal vez, en 2015
pueda recuperarse un 2%.
Terminaríamos en 2015, con 4 años de
economía prácticamente estancada, y muy alta inflación. Pero, sin estallidos
financieros, y con la alegría de que el ciclo K (por fin !!) habría llegado a
su fin.
Al menos por un tiempo….
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