por Gabriel Rubinstein
Desde que asumió el nuevo Gabinete, el 18 de noviembre de 2013, el peso (oficial) se devaluó un 34%. Con ello, más el resto de medidas (cuyos efectos comentaremos en otro artículo) han habido mejoras en:
a) Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), que pasaría de 1,20 en diciembre a 1,42 en enero
b) Relación Reservas / dinero amplio (R/M3), que pasaría de 26% en diciembre a 29% en enero.
c) baja de la brecha con el blue (que pasó de promediar. 65% en enero, antes de la devaluación a 55% actual (con blue a $12,50).
Sin embargo, estos resultados estimamos habrán de revertirse, por diversas causas:
a) la devaluación tiene esta vez un efecto fiscal negativo (son mayores los gastos de combustibles e intereses en dólares que el Estado paga que los ingresos adicionales por retenciones a las exportaciones y aranceles por importaciones)
b) el déficit fiscal sigue en aumento por otras razones (incluyendo $11,000 millones de Plan Progresar), y llegaría al 5,7% del PIB en 2014, requiriendo una emisión monetaria por el equivalente al 45% de la Base Monetaria (promedio octubre-diciembre de 2013)
c) la inflación en ascenso de los últimos meses, agravada por la inflación de enero (del orden del 6%) y la de febrero (mínimo, 4%), han acelerado la Velocidad de Circulación del Dinero, generando esto a su vez, más presiones inflacionarias
d) aún con menos gastos en Turismo, compras con tarjeta, compras vía internet, estimamos las reservas seguirán cayendo (por apertura parcial de cepo, estimamos se irían unos u$s 12,000 millones anuales)
e) dado el alza inflacionaria en curso (por efecto residual de devaluación, pero por emisión monetaria como efecto permanente), estimamos que en adelante, la devaluación del oficial será inferior al aumento de los precios.
f) el efecto combinado de todo lo dicho, implica nueva caída del TCRM (con tendencia a volver a la situación previa), caída de la relación R/M3 (también rápidamente volviendo a la situación de diciembre), y tendencia de la brecha ascendente (por caída de reservas, caída de relación R/M3, caída del TCRM, y deterioro general de las expectativas), que bien puede llegar a niveles record en poco tiempo más.
Sólo ajustes fiscales creíbles (muy improbables), o ingresos al fisco de fondos del exterior de magnitud (improbable también), parecería que podrían evitar los caminos que llevan a un deterioro cada vez más acelerado de las condiciones económicas.
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